Ya ha pasado un mes que escribo al menos una entrada al día, esto no es un diario : querido diario, hoy me la pase jugando a los doctores y enfermeras... ja!
Estamos en la carretera de regreso a Los Angeles solo se ven arbustos marrones, quemados por el Sol. El viaje a el Gran Cañón fue un bacilon, el tren es alucinante y si uno puede pagar por ir en clase de lujo, vale la pena. Nos asaltaron unos bandidos casi llegando a la estación, todo es un acto para nosotros los turistas.
En la carretera estamos yendo a 75 millas por hora, hay carros pasándonos. El máximo de velocidad es 70, en Perú no es el único lugar donde la gente no respeta las reglas. En el Canon encontré botellas de plástico tiradas por varios sitios. Lo mismo que ir a Macchu Picchu y ver bolsas, colillas de cigarrillos y botellas de plástico regadas por todos lados. No resisto a la gente que no respeta al prójimo.
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