jueves, 11 de setiembre de 2008

Caminando.


Estar en Lima para mi significa caminar, es uno de los pocos lugares en el mundo en que camino lo mas que puedo, por mas que los chóferes tengan en vez de ojos alfileres y el cerebro lleno de arena.
Me quejo de los olores rancios, el azufre que brota por los tubos de escape de sus automóviles, de las luces que nadie respeta, etc. Pero hay gente caminando, los sonidos por mas que me exasperen son los gemidos de la ciudad y creo son parte de lo que la definen como lo que es.

El malecón que ahora esta invadido por edificios que no tienen cuando terminar de construir, al menos no pueden construir en el acantilado aunque Larco Mar fue construido en un acantilado después de destruir la concha acústica que existía en esa localidad. No tengo nostalgia por ese lugar, me gusta Larco Mar y sus tienduchas que no están al alcance de todos los Peruanos.

La calle y sus habitantes, la frutera que mira desconfiada y después me regala una sonrisa furtiva, el resbalón en la acera porque en Lima no llueve, llovizna y la llovizna no limpia las aceras ni las plantas ni nada, solo hace que todo este mojado y camines en aceite de cemento con cuidado.

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