
No veo nada en los supermercados que se pueda comparar con lo que se ve en las carretas que venden fruta en Miraflores, ojo; Miraflores porque es allí donde me clavo cuando estoy en Perú, si no estoy allí, quiere decir que me fui a visitar los pueblos y ciudades cercanos o no tan cercanos.
La fruta de las carretas es algo envidiable, el tamaño, sabor, color, olor, todo se mezcla en una fiesta que termina conectada con el paladar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario